Recuerdo a un cliente que nos decía que conocía un montón de playas de nuestras costas gracias a su perro.

La familia quería irse junta de vacaciones, como es natural. Y la familia incluía a Sabu, un hermoso San Bernardo de más de 70 kg. Su dueño, cada año, hacia el mes de abril se ponía a la búsqueda de lugar de vacaciones. Y sus requisitos eran muy concretos: hotel de 4 estrellas, como máximo a 300 m de la playa y que admitieran perros.

Empezaba a enviar correos entre los elegidos y cuando encontraba una respuesta favorable, hacía la reserva exigiendo confirmación por escrito de que admitían a su” perrito” y que podían dejarlo solo en la habitación a ratos, sin especificar raza ni tamaño. Luego, a la llegada, podéis imaginar la sorpresa del personal del hotel al ver a la criaturita. Por supuesto, su dueño siempre se comprometía a pagar los posibles desperfectos que pudiera ocasionar (que era ninguno, porque Sabu cuando estaba solo dormía plácidamente con el aire acondicionado a tope, eso sí).

Es sólo un ejemplo de que cuando uno de verdad quiere irse de vacaciones con su perro solo hay que decidir qué necesitamos y buscar.

¿Qué necesito?

Evidentemente no todas las mascotas son iguales ni todos tenemos el mismo presupuesto, pero hay tantas alternativas que siempre encontraremos una que se adapte a nuestras posibilidades.

Aparte de hoteles podemos buscar en casas rurales, apartamentos vacacionales, camping, albergues, autocaravanas… Aquí os dejamos dos enlaces para que podáis investigar:

viajar con perros

Viajar con perros

 

 

 

Lo importante es conocer a nuestra mascota y saber si disfrutaremos de la experiencia vacacional que elijamos. No todos los perros se quedan solos en una casa nueva tan tranquilos, por ejemplo. Llevar sus cosas para reproducir de alguna manera el ambiente al que están acostumbrados ayuda mucho. Podemos pasar el primer día sin separarnos y después dejarlo solo unos minutos permaneciendo cerca para ver si ladra o se pone muy nervioso. Los juguetes tipo Kong también pueden contribuir a entretenerlos un rato cuando salimos.

Planificar el traslado también requiere su tiempo.

Si viajamos en coche debemos tener en cuenta dónde irán. La normativa es clara: el perro no debe poder acceder al conductor, por lo que tendremos que disponer de un arnés con adaptador para el cinturón de seguridad o, si el tamaño lo permite, de un transportín donde viajará muy cómodamente. Si no hemos hecho anteriormente viajes en coche con nuestro perro conviene ir practicando para que se acostumbre y ver si se marea.

Para prevenir el mareo existe medicación que no lo dejará sedado. Si el problema es el nerviosismo, hay productos que lo ayudarán a ir más tranquilo, también sin ese desagradable efecto de atontamiento de otras medicaciones. Solo tenéis que preguntarnos por la mejor opción para vuestro perro.

Parar a ratos es importante. Todos estiramos las piernas, se aprovecha para ir al baño y beber algo, que suele hacer mucho calor. En estas paradas es imprescindible ser extra cuidadosos y llevarlos siempre atados No sabéis la de accidentes que suelen ocurrir en estas paradas que se hacen siempre cerca de carreteras. En el mejor de los casos tendremos un gran susto y en el peor…ya os imagináis.

Nunca los dejéis solos en el coche, aunque sea a la sombra. En muy poco tiempo la temperatura interior sube muchísimo y podría tener un golpe de calor, que, en muchos casos es fatal.

Planificando un poco y con unos cuidados básicos la experiencia de pasar las vacaciones con vuestro perro será un éxito. Si podéis no os privéis de ese placer. Y si el destino o las circunstancias no lo permiten decidid cuidadosamente donde y con quien se va a quedar. Podéis encontrar ideas en esta otra entrada de nuestro blog.

¡Felices vacaciones en familia!